miércoles, 27 de septiembre de 2017


Buit de tardor
i de llar de foc,
les ganes

de tu
i d'omplir-nos
de fulla seca.

Les ganes de pluja,
de trepitjar el fang.
La nit feta de cop

a un cau qualsevol.
La mandra i aquest
amor tan tendre.

A mig camí de l’hivern,
avui cada fi és un principi.
Una fèrtil revelació.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Anatomia d'una carícia


Una parcel·la de mà
llepa un tros concret
de pell aliena
i n’explora els cràters.
Esclata el calfred,
s’albira l’abisme
i la por s’esmicola.
En la transmissió concreta
s'hi conjuga un pensament
que amaga un univers
de significats indesxifrables.
Callat, i adormit a la teva boca,
se’n riu el bes, que és diccionari.
I té la clau per abatre
el dic elèctric. 

lunes, 12 de marzo de 2012

Ella y yo


En el sendero de mi vida triste hallé una flor
y apenas su perfume delicioso me embriagó.
Cuando empezaba a percibir su aroma, se esfumó,
y así vive mi alma, triste y sola, así vive mi amor.

Queriendo percibir de aquella rosa su perfume y color
que el lloro triste de mi cruenta vida cegó.
Como la rosa, como el perfume, así era ella;
como lo triste, como una lágrima, así soy yo.

martes, 21 de febrero de 2012

Continuarà

Ens van pegar,
vam aixecar els llibres
i vam cridar que
érem estudiants,
no delinqüents.
Van deixar-nos de pegar.

Ens han pegat,
hem aixecat les flors
i amb la plaça plena
de gom a gom
ens hem pintat
les mans de blanc.
Ens han deixat de pegar.

Ens peguen,
correm, fugim espaordits
i ensangonats
i tornem a aixecar
llibres, mans i flors.
Desbordem els carrers.
Ens deixen de pegar.

Ens pegaran de nou,
segur.
Ens tornarem a deixar?

Continuarà.

lunes, 16 de enero de 2012

¿Fascista? ¡A mucha honra, gracias!

David Fernandez, en el Setmanari Directa, a la muerte de Manuel Fraga Iribarne.

1963. Se hace el silencio y se oye un grito. Alguien grita “¡Fascista!”. Según la crónica de la época de Luis Ramírez en ‘España hoy’: “Fraga se abrió la chaqueta, sacó el pecho y contestó: ¡A mucha honra, gracias!. El dramaturgo José Bergamín no lo contradice: “En mi vida he visto mucha gente con fama de fascista o que quería profesar el fascismo, pero solo he conocido dos de verdad: uno fue José Calvo Sotelo, el otro es Manuel Fraga”.

En Europa lo ven prácticamente igual: “Escuche con atención, amigo: usted es buena persona, tanto que roza la ingenuidad. Monsieur Fraga es un fascista, nació fascista y morirá fascista. Y no obtendrá nada de los gaullistes. Se lo dice uno que ha estado luchando contra el fascismo toda su vida”. Son palabras de Jean de Lipkowski, responsable de Asuntos Exteriores de la UDR francesa. Palabras citadas por Jorge Vestrynge en el libro “Memorias de un Maldito” (1999).
Lo mismo opinaba la familia de Luis Cernuda, el poeta que inmortalizó los versos “recuérdalo tu y recuérdalo a los otros”. Cuando en plena dictadura le pidió al ministro franquista permiso para que el poeta asistiera al entierro de su madre desde el exilio mejicano, Manuel Fraga Iribarne les espetó: “¡Que se quede donde está! ¡Ya tenemos bastantes maricones en España!”. Poco antes, a las mujeres de los mineros en lucha de la cuenca del Nalón de Asturias las tachó, en 1962, de “pollosas”. Habían sido rapadas en la caserna de la Guardia Civil, humilladas y paseadas por las calles de Langreo y reiteradamente golpeadas.

De Palomares a Ruano
En 1966, el ministro estrella de Franco (1962-1969) remojó sus genitales nucleares en Palomares, después que un B-52 norteamericano perdiera cinco bombas de hidrógeno cerca de Almería. En bañador, ‘inasequible al desaliento’, anunció a los cuatro vientos que no había pasado nada. Sin embargo, Palomares se convirtió en el accidente nuclear más grave que jamás ha sucedido en el Estado español: el 29% de la población resultó contaminada por plutonio. Como contaminada de mentiras fue, en 1969, la muerte en comisaría del joven estudiante Enrique Ruano, que inspiró la canción “Què volen aquesta gent?” (¿Qué quiere esta gente?), que popularizó la catalana Maria del Mar Bonet. Fraga vigiló de cerca la campaña de prensa impulsada por ABC –a través del periodista-policía Alfredo Semprún- para presentar la muerte como un suicidio. El ministro llamó personalmente al padre del estudiante muerto, lo amenazó y le dijo que abandonara toda protesta: le recordó que tenía otra hija de la que preocuparse. Sabido es que la diferencia entre mafia y fascismo es, precisamente, que no la hay. Ese mismo año, Fraga fue el encargado de dirigir la campaña del régimen “25 años de paz” y seis años después, el 24 de enero de 1969, se encargó de anunciar el estado de excepción que llenó las cárceles de luchadores obreros.

De Granados y Delgado a Puig Antich, currículum de muerte
Fraga está también, según todas las investigaciones, detrás de la decisión de ejecutar a los anarquistas Francisco Granados y Joaquín Delgado, asesinados por garrote vil tras un juicio de pantomima, el 1963. Un crimen que Fraga justificó por radio y televisión. Con palabras quizás no tan exactas como las que tuvo que escuchar un reportero de Reuters, el 20 de mayo de 1974 en Londres. El periodista requería a Fraga, nombrado embajador en el Reino Unido en 1973, con qué legitimidad se constituiría el nuevo gobierno. Siempre torrencial, insensato contestó: “¡Con la legitimidad de las metralletas!”. Antes, en febrero de 1974, Fraga ya había recibido al director de una revista: “Usted no ha venido a verme; ha venido a interceder por Puig Antich”. Obviamente Fraga no movió un dedo. En 1975, tampoco le tembló el pulso ni la voz cuando un grupo de oposición le pidió en la embajada londinense que intercediera por los que serían los últimos fusilados del franquismo, militantes de ETA y del FRAP. El diálogo habla por si solo:
- Usted, como catedrático, ¿estará en contra de la pena de muerte?
- A cierta gente, yo no la fusilaba. Se la tendría que colgar por los cojones –respondió Fraga.

Máximo responsable de la matanza de Gasteiz
El 3 de marzo de 1976, ya nombrado ministro de Gobernación en el ejecutivo protofranquista de Arias Navarro, comandó personalmente la represión al movimiento obrero autónomo de Gasteiz, que provocó la muerte de cinco trabajadores en el ataque policial a la Iglesia de Zaramaga, mientras se celebraba una asamblea abierta. Fraga, el ministro más activo de Franco, fue quien ordenó abrir fuego real, quien popularizó entonces la desafortunada expresión “la calle es mía” y quien manipuló el relato de hechos. Fraga teorizó que “la responsabilidad íntegra es de los que continúan sacando la gente a la calle”, pero la propagandística visita en el hospital a uno de los heridos no le salió todo lo bien que esperaba. “¿A qué vienes?, ¿a rematarlos?” le preguntó la hija de un herido. Otro familiar le cerró la puerta en los morros. “Fascista”, le chillaron, “hijo de puta”.

Gritos que aun resonaban el 2006, con motivo del trigésimo aniversario de los asesinatos impunes de Gasteiz. Fue entonces cuando Lluis Llach –que compuso ‘Campanades a mort’ en tributo- declaró: “todos sabemos que aquello fue un acto de terrorismo de Estado, ejecutado por responsables ministeriales aún vivos, todos lo sabemos perfectamente; (…) para nosotros nunca habrá transición hasta que se pida perdón a las víctimas de Gasteiz; los perseguirán nuestras memorias por siempre más”.

Ni antes ni después ni durante Fraga retrocede. Solo tres días después de la matanza, en rueda de prensa, Fraga levanta el brazo y escupe: “El que no haya aprendido la lección de Vitoria, el verá lo que hace (…) el que quiera plantear la lucha, la tendrá. Con todas sus consecuencias. ¡Dejémonos de pamplinas!”, bramó. Y se dejó de pamplinas solo dos meses después: el 9 de mayo, en Navarra. Reincidente en la violencia estatal, llegan los muertos de Montejurra, el intento franquista –con Fraga urdiendo la trama de ultraderecha en conexión con los servicios secretos- para labrar la cultura del terror y desactivar los anhelos del cambio político y social que se fraguaban en el carlismo autogestionario. De esa época es otra cita bíblica de Fraga Iribarne: “el mejor terrorista, el terrorista muerto”. Hipócrita, el 1983 Fraga ficha a Rodolfo Eduardo Almirón, ultra de la siniestra Triple A argentina, como jefe de seguridad de Alianza Popular (AP). Nada raro: en 1964 Fraga se dirigía por carta a Otto Skorzeny, miembro de las Wafen-SS residente en Pollença (Mallorca) y directamente vinculado a la red Odessa de huida de antiguos dirigentes nazis.

De Pinochet a Guatemala pasando por Banzer
Franquista resistente, fundador de AP y del Partido Popular y a su vez ‘padre de la constitución’, el tiempo mediocre de la farsa de la transición y el camuflaje de la reconversión no arreglaron nada. Franquista de cabo a rabo, el 1986 propone una ‘marcha sobre Gasteiz’, al estilo de Mussolini y su marcha sobre Roma, para forzar un golpe de Estado. El 1999 dice a los militares guatemaltecos responsables de 34 años de genocidio: “Teniente Fraga a las órdenes de todos ustedes. En España desde 1936 hasta la muerte del Generalísimo transcurrió una transición social muy importante: la larga paz”. En el 2000 visitó al exdictador boliviano Hugo Banzer y a la salida declara: “Me honora mantener una vieja amistad con el General, porque le tengo admiración”. Tres días después defendía a Pinochet públicamente.
Siempre abiertamente opuesto al esclarecimiento del caso GAL, en el 2002, en un documental sobre la guerra sucia en el País Vasco, calificó como “movimiento de autodefensa” el terrorismo de Estado con conexión de ultraderecha (Batallón Vasco Español, ANE, ATE) de la transición política española y añadió, enigmáticamente, que “volverían a producirse en los próximos tiempos”. Cuatro años después, en una entrevista en ‘El País’ el 30 de abril de 2006 afirma no arrepentirse para nada del fusilamiento de Julián Grimau. Fraga fue el encargado de anunciar la ejecución, firmó personalmente la condena –Franco lo requirió a todos los ministros- y tachó al dirigente comunista del PCE como “ese caballerete”. De la cultura catalana ya había dicho, en 1968, “Cataluña… la ocupamos en 1939 y estamos dispuestos a ocuparla tantas veces como sea necesario”.

La Galicia caciquil
No cabe todo el olvido condensado en una pieza. Impulsor de la Galicia más caciquil y regionalista, fue quien designó a Aznar como sucesor, y quien aduló a los golpistas del 23-F (“personas llenas de buena voluntad”). Constructor un sistema férreo de censura desde la Xunta de Galicia, urdidor la corrupción en el voto de los inmigrantes gallegos dispersados por el mundo, minimizador del holocausto nazi, feroz con el feminismo, comprador de doctorados honoris causa en universidades de países pobres, numerosas biografías –alguna inmediatamente retirada por las falsedades que incorporaba- han probado de maquillar su pasado y su presente, incluso el desastre del Prestige que arruinó la costa da morte galega. Autopresentándose como el tercer grande del conservadurismo español eterno: Cánovas, Jovellanos y él. La historia concreta, sin embargo, desbroza la crónica de un personaje que se convirtió en el último gobernante fascista de Europa. Así le categoriza el periodista gallego Gustavo Luca de Tena, autor del lúcido “Retrato de un fascista”, publicado en 2002 por Kalegorria.

Argentina investiga hoy
Tiempo a contratiempo, este mismo enero, la justicia argentina a través de la magistrada María Servini reactiva las investigaciones sobre los crímenes del franquismo. Solicitaba al ejecutivo español los nombres de los ministros y jefes de las fuerzas represivas entre 1936 y 1977. El Estado aun no ha contestado, pero apelando a los principios de justicia universal la Comisión de Recuperación da Memoria Histórica da Coruña libró por voluntad propia los datos referidos a Manuel Fraga. En la documentación facilitada, sintetizan que “Manuel Fraga tendría que formar parte de la causa que la jueza Merini tiene abierta en Argentina para investigar los crímenes del franquismo, ya que desde el Consejo de Ministros fue partícipe y cómplice de toda la política represiva: fusilamientos, encarcelamientos, campos de concentración, despidos, exilio, Tribunal de Orden Público, graves violaciones de los derechos humanos, expedientes a periodistas, cierre de medios y asesinato de trabajadores”.

Todo está escrito en las paredes e inscrito en los dolores acumulados. Cruel rigor de impunidad, cuando se hurga, la memoria siempre quema. Quizás hoy, por eso, resuenan tanto, como nunca antes, los versos que Mario Benedetti dedicó a Ronald Reagan a su muerte. Y que concurren hoy, puntualmente y a la cita de la justicia, no a la memoria de Fraga Iribarne, sino a la memoria de todas sus víctimas. Negadas. Silenciadas. Olvidadas. Tres veces asesinadas ya: por órdenes de Fraga, por la transición de la amnesia y por el olvido de la presunta democracia. En el 2000, el Estado que retribuía a Fraga como senador negó que los asesinatos de Gasteiz fueran víctimas del terrorismo. De Estado.

‘Recuérdalo tu y recuérdalo a otros’, escribía Cernuda. Un país con memoria, incluso un país normal, no recordaría hoy con loas, cánticos y elogios el nombre sinistro del verdugo, que es a su vez presidente honorífico del PP, padre constitucional e incontinente defensor de la “legitimidad de las metralletas” que ganó la transición. “Fraga, pasión por la libertad”, ha dicho Mariano Rajoy: asco. Un país con mínima memoria vindicaría otros nombres. ¡Tantos! Para empezar, el de los cinco obreros asesinados impunemente en Gasteiz, para empezar: Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar Clemente, Romualdo Barroso Chaparro, José Castillo i Bienvenido Pereda. Alternativa memoria contra el fraude de la historia oficial, todos ellos vuelven hoy para quedarse.

Para recordarnos, desde la dignidad de los vencidos, que mientra Fraga muere en su cama, ellos viven y perviven aun. Hoy, más que nunca. Y ahora mismo, contra el horror del olvido, la desvergüenza de la hipocresía y la crueldad de la impunidad. Con Walter Benjamin chillando contra el viento: “mientras ellos sigan ganando, ni los muertos se salvaran”. Y con los versos del poeta catalán Joan Brossa –Final!- del 20 de noviembre de 1975 resonando por todas partes: “Havies d’haver fet una altra fi/ et mereixies, hipòcrita, un mur a/ un altre clos. La teva dictadura, / la teva puta vida d’assassí, / quin incendi de sang! Podrit botxí…” (Tendrías que haber tenido otro fin / te merecías, hipócrita, un muro en / otro cercado. Tu dictadura, / tu puta vida de asesino, / ¡qué incendio de sangre! Podrido verdugo…)

domingo, 16 de octubre de 2011

Ya no te espero


Llegarás, pero más fuerte, dibujándote en el suelo de mi pecho y de mis dedos.Ya eché abajo ayer mis puertas, las ventanas abiertas al fuego.Ya estoy regresando solo, ya he besado cada plomo, ya secuándo, quién y cómo.Ya he liberado a tu patria, hija de una espera larga.Llegarás a casa abierta, y habrá sed en mi garganta.

viernes, 7 de octubre de 2011

Pequeño ejercicio dualista con ataúd a hombros

Érase una vez un ataúd de madera de roble marchándose por un sendero. Enterrado en una lápida de mármol caliente se dió cuenta que estaba preñado de recuerdos. Al día siguiente cientos de memorias dieron a luz. Llovía. Ante el silencio incómodo de los cipreses, una flor le dijo a otra: la cosa se pudre, la idea permanece. Entonces, tras los pinares, salió el sol.

viernes, 23 de septiembre de 2011

domingo, 11 de septiembre de 2011

Me va la vida en ello


Quiero que me digas, amor, que no todo fue naufragar, por haber creído que amar era el verbo más bello. Dímelo, me va la vida en ello.

No mentían

Arroz a la cazuela -quemado, como de costumbre- y vino. Le abrí las puertas de mi casa y de mi corazón. De par en par. Entró taconeando, ligera como siempre, y dejó sobre la mesa una libreta. Me besó en la mejilla y me dijo que allí apuntaríamos todos los momentos bonitos, todos los sentimientos. En la terraza, acompañaban las pocas estrellas que el cielo de Barcelona nos dejaba ver y una luna inmensa, tan guapa como ella. A penas puedo recordar nada de aquella conversa -una de las centenares que mantuvimos-. Recuerdo, sin embargo, su mano posándose sobre la mía, acariciándome los nudillos. Una mano pequeña y tierna.

-Yo nunca he estado así con nadie. Recuerdo su mirada al decirlo: profunda, limpia, sincera.
- ¿Así cómo?
- Así, acariciándole la mano a alguien, mirándole a los ojos, hablando de todo sin miedo.

Me entraron unas ganas irresistibles de besarla, de cogerla en brazos y tumbarla en el sofá. Ni la besé, ni la cogí, pero no era la primera vez que una conversa acababa en el sofá. Tumbados, abrazados. Ya habíamos pasado otros veranos abrazados, escuchando a Serrat, en bañador, sobre un sofá de terciopelo rojo.

- Dedícame dos canciones y yo te dedico otras dos.

¿Se hacían realidad mis sueños? ¿Tocaba por fin el cielo? Después de tantos meses enamorado de ella, sin contar con su correspondencia, todo parecía volverse de color azul. Cada nota y cada letra parecía tener un significado especial. Con las canciones nos decíamos lo que no nos atrevíamos a decirnos al oído. Remarcábamos algunas palabras entre risas y susurrábamos otras con los ojos cerrados, como si quisiéramos retener por siempre más ese momento en nuestras memorias.

Los pies nos llevaron a la cama, donde creí confirmar mis hipótesis. El silencio dio paso a las ganas. Con deseo se posó sobre de mi y me besó el cuello, la cara entera. Me abrazó con fuerza innata, como si no quisiera perderme nunca. La cogí de los muslos, subí lentamente y, dubitativo, pregunté.

- ¿Puedo seguir subiendo?
- Sí.

Subí, sin pensarlo dos veces, y di de bruces con su culo.

- Oye, tú tienes novio, le advertí.
- ¿Y qué? Solo te estoy besando el cuello.

No me acabó de dejar claro nada. Pero me dejé ir. La claridad nos sorprendió por la ventana y, cansados, los ojos se cerraron, dejando paso a los sueños. ¿Pero acaso no era un sueño todo aquello que estaba pasando?
A la mañana siguiente, al despertarnos, la fuí a besar. ¿Ahora ya somos pareja?, pensé. Ahora ya no tendré que sufrir más, ha llegado la hora de vivir el amor sin pegas, sin reproches, sin excusas, sin nos mayúsculos que no me dejen conciliar el sueño. Me apartó la cara. Los sueños le habían robado la mirada limpia, la mirada profunda y sincera que me había amado la noche anterior. Puso los pies en el suelo, se estampó contra la realidad.

- Yo tengo novio. Esto no ha significado nada.

Negó la mayor y, perplejo, abrí la libreta que había traido. Añadí una dosis más de realidad a la escena e inauguré las páginas cuadriculadas de aquel cuaderno.

"Sus ojos no mentían, anoche. Su cuerpo no mentía, anoche. Demasiado bonito para ser verdad."

Immediatamente cogió la libreta y al leer lo escrito me espetó:

- ¿Eres tonto?

No recuerdo si respondí. Lo que no olvidaré es aquella mirada, llena de cristales rotos. No olvidaré la escarcha posada en sus ojos, ni aquella noche en que, como tantas otras en ese verano, creí tocar el cielo, creí estar viviendo un sueño del que nunca debería haber despertado. Porqué guardo la esperanza humilde de pensar que sus ojos no mentían, que su cuerpo no mentía.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Orobroy


domingo, 4 de septiembre de 2011

miércoles, 31 de agosto de 2011

martes, 30 de agosto de 2011

Lo que (no) me dice tu boca



Si no te pinto bonita
no es porque yo no te quiera,
que si te pinto igualita
igual son ocho que ochenta,
que contigo nunca
me salen las cuentas.
--

Te mire como te mire,
te veo como te pienso.
¿Quién no te piensa desnuda
bajo la luz oportuna
y tu ropa sobre el lienzo
de la luna?

Ni que te vayas del todo,
ni que te quedes pa siempre,
ni que yo salga y tú entres:
quiero posarme en tu piel
y dejar este clavel
sobre tu vientre.

lunes, 29 de agosto de 2011

Te doy una canción

Cómo gasto papeles recordándote,
cómo me haces hablar en el silencio,
cómo no te me quitas de las ganas
aunque nadie me ve nunca contigo.
Y cómo pasa el tiempo que de pronto son años
sin pasar tú por mí, detenida.


Te doy una canción si abro una puerta
y de las sombras sales tú.
Te doy una canción de madrugada,
cuando más quiero tu luz.
Te doy una canción cuando apareces
el misterio del amor,
y si no lo apareces no me importa:
yo te doy una canción.

Si miro un poco afuera me detengo:
la ciudad se derrumba y yo cantando,
la gente que me odia y que me quiere
no me va a perdonar que me distraiga.
Creen que lo digo todo, que me juego la vida,
porque no te conocen ni te sienten.

Te doy una canción como un disparo,
como un libro, una palabra, una guerrilla:
como doy el amor.

martes, 9 de agosto de 2011

Espejo

Hace más de dos años un anónimo dejó en este post http://msimarro.blogspot.com/2009/04/me-apoyo-en-un-coche-viejo-lleno-de.html
un comentario:

"Anónimo dijo...
A veces hay personas que necesitan estar en el centro de todo, algunas simplemente no saben estar solas, otras necesitan sentir constantemente que piensan en ellas... y fíjate tu! una sola persona puede abarcar todos estos ejemplos.Me da pena ver que a la gente le guste jugar con los sentimientos de otras de esta forma tan descarada...venga, a hacerse un vestido con todo lo que se ha perdido.
25 de abril de 2009 15:41"

Ahora, no puedo parar de partirme de la risa y de llorar por la absurdidad que algunos comentarios pueden llegar a alcanzar con el tiempo. Curioso efecto espejo, oiga. Desesperante no entender, aun, nada de nada de nada.

martes, 26 de julio de 2011

Sublevación del 25 de julio de 2011

Me subleva la injusticia. Tan injusta.

Las lágrimas de la vecina y el rostro callado de su hijo, que no entiende porque sus padres son desahuciados de un piso que pagan desde hace dieciséis años. Porque ni siquiera sabe lo que quiere decir la palabra desahucio. Me subleva el policia que propina un porrazo sobre la cabeza del vecino solidario. Vecino, que quizás solo la conocía porque coincidían en el bar, el mercado o, quizás tan solo, bajando la basura. Pero que se planta ante ellos y les dice que por aquí no. Por aquí sí que no. Me subleva el silencio del vecino que se calla, y no dice nada. Me subleva, más si cabe, la palabra mentirosa de una madre a su hija cuándo esta le pregunta qué pasa, que por qué al lado del campo de fútbol dónde juega su hermano hay diez furgonetas repletas de robots. - La gente, hija mía, que se mete en las casas y no las paga.

"Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoveran las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerd con el interés general para impedir la especulación" (Art.47 de la CE 1978)

Me subleva semejante meo en nuestras caras. Me subleva que se rían, cartas magnas en mano, a carcajada limpia de nosotros. Me subleva que la madre no sea capaz de explicarle a su hija que las necesidades vitales -el techo, el hogar-, que los derechos sociales, no se pagan en una sociedad justa, porque hay quién no puede pagarlos y por mil porqués más.

Me subleva, también, que un señor que hasta hace tres días dirigía la patronal de los hospitales privados en Catalunya, diga con la boca bien ancha que las operaciones de mis mayores no son urgentes. Sí, me subleva. Que me digan que las operaciones de prótesis de cadera o de rodilla con la que las personas mayores puedan disfrutar tranquilamente de su vejez no son urgentes. Que me digan que la operación de cataratas de mi abuelo no es urgente. Que pueden esperar. Que pueden seguir recluidos en casa, a la espera de poder ver o caminar. Que se cierren hospitales, se quiten ambulancias, se cierren quirófanos y servicios básicos como las urgencias y que alguien tenga el santo morro de decir que todo eso no afectará a la calidad de la asistencia. Que echen incluso a médicas y enfermeros, y demás personal, a la puta calle, como si fueran prescindibles. Prescindibles son vuestros sueldos, miserables, vuestros lujos, hijos de perra, que jugáis con nuestro derecho más fundamental e inalienable: la vida.

Que jugáis también a dividirnos, desde los despachos y rascacielos, entre autóctonos y estrangeros, malos y buenos, violentos y pacíficos, políticos y apolíticos. Que creéis, ingenuos, que podéis vencer dividiendo, que podéis decapitar movimientos sin cabezas, llenos, llenitos de cuerpos, de manos, de centenares de miles de pies que caminan juntos en asambleas, marchas, manifestaciones, ocupaciones, cooperativas, centros sociales, allí donde más os duele. En la calle, que ya os creíais por siempre vuestra. En los medios de comunicación, cercenando la mordaza y el silencio que imponéis con la censura cotidiana. En la economía de base y de supervivencia, en la política de barrio, vecinal. En todas partes, queriéndolo todo, porque es nuestro. Porque no olvidéis que nos sublevan muchas cosas pero que nos esperanzan muchas otras. Porque tenemos certezas que no nos podréis robar nunca. Certezas de sueños que se harán -que se hacen- realidad, de anécdotas que multiplicadas en todas partes se convierten en categorías, de multitudes activas y pasivas, dispuestas a darlo todo por no dejar perder, y ahora ya por siempre más, una cosa que nunca deberíamos haberos dado. Nuestra dignidad.

Hoy, 25 de julio de 2011, cuándo la policía desahucia a una familia para proteger los privilegios heredados de la dictadura del señor Alberto Viña Tous, consejero nacional de cultura bajo la dictadura franquista. Hoy, cuando la policía agrede y hiere a nuestros vecinos y vecinas. Hoy, cuando creéis haberlo conseguido, nos seguimos reuniendo, seguimos resistiendo desahucios, poniéndonos en huelga y saliendo a la calle. Hoy, como cada día hasta que tomemos lo que es nuestro, debéis de escuchar nuestro grito feroz y mudo. A vosotros, genocidas de mente retorcida y corazón deshabitado, este mensaje. Nos hemos sublevado, vivimos de ahora en adelante en permanente estado de rebeldía.

lunes, 13 de junio de 2011

Carta a la muerte

Que tenemos el corazón de hierro y la memoria viva. Que tenemos recuerdos para vivir toda una vida de nuevo. Que nos tenemos los unos a los otros. Que, mientras caminamos lentamente hacia ti, huímos tambien con sonrisas y alegría, con abrazos imperecederos, con el alma llena de verano. Y si con esto no te basta, te jodes muerte, te jodes. Que hemos aprendido a vivir contigo, aunque llenos de pena. Que te conocemos el rostro y ya no nos das miedo. Porque llevamos en el cuerpo la lucha y las ganas de vivir, innatas. Y si nos dejas, seguiremos levantando a nuestras madres -malmetidas por el paso de los años- y a las madres de los demás, seguiremos atendiendo a turistas y dando paseos largos, cuán más largos posibles. Seguiremos cocinando y zampando. Comiendo todos juntos entre carcajadas y burradas. Seguiremos viendo el futbol y yendo a pasear a los galgos. Seguiremos yendo a trabajar y a estudiar. Seguiremos cultivando el huerto -incansables- cada mañana, temprano. Y el champiñón, cuándo aún no habrá roto el alba. Y regando las plantas, y cuidando los patios, y alimentando las gallinas. Seguiremos paseando a nuestros nietos y nietas, cosiéndoles los descosidos, los del pantalón y los del alma. Seguiremos jóvenes, tengamos la edad que tengamos. Aprendiendo a hacer pan, a pescar, a contar, a bailar o a vender teléfonos. Jugaremos, cada fin de semana, partidos agotadores. Y aprenderemos, sobretodo, a no olvidar. Jámás de los jamases. Haremos lo que sea, para tenerte lejos. Calderetas o paellas, migas o ajo, lo que sea con tal de estar juntos, los que pisamos la tierra y los que pisan el suelo duro de nuestro pensamiento constante. Seguiremos casándonos, amándonos, jodiéndonos y bebiéndonos algun que otro cubata -por qué no informarte de esto también-. Seguiremos yendo al médico -al de Albacete, el de Denia o el de Barcelona, qué más da-. A que nos miren la rodilla, la vista, la espalda y lo que nos quieran mirar. Y si hace falta volveremos a entrar a los hospitales, porque en ninguna parte hemos conocido luchas tan sumamente gigantes. Seremos gigantes, los unos con los otros, y los otros con los unos, en coche, en moto o en furgoneta. Al río, o a Sant Celoni. A Canyeretes o al pueblo. Incluso a las fiestas, con los primos más majos del mundo, de pueblos sin instituto. Y cuándo nos venza el dolor, la nostalgia, la añoranza, nos llamaremos y nos sabremos tan cerca, que no habrá distancia capaz de borrar tantos abrazos. Porque, aunque a veces parece que son más los que estan contigo que los que no, los que nos quedamos somos valientes y estamos llenitos de ellos. Llenitos de abuelos y abuelas, y padres y madres, que se fueron, demasiado pronto o demasiado tarde. Repletos de tantos aprendizajes, de tantas palabras, de tantos consejos, y de tantos errores -que podemos no volver a cometer-. Y nos podemos hacer los fuertes, y decirte: Oye, que somos invencibles. Pero no te lo decimos porque sabemos que tarde o temprano cojeremos la barca hacia la otra riba del río. Te decimos, simplemente, que la única lucha que se pierde es la que se abandona, y que cómo ninguno de ellos abandonó, estan, y estamos, llenos de victorias. Maltrechas, por tu culpa. Pero no te guardamos rencor, solo cuatro, o cinco, o más de trescientas mil cuatro cientas dieciseis palabras que en forma de vómito te escribiremos de vez en cuando. Sabios como nos has hecho, a base de tanta lucha, de tanto valor, de tanto coraje. Y sus tumbas, llenas de flores. De ramas de romero y hojas de ababol. Y sus fotos llenas de besos. Y sus cosas, bajo custodia compartida por todos aquellos que, pacientes, seguimos caminando cada día por ellos. Perdona que acabe sin ni siquiera nombrarte. Ahora nos toca a los vivos. ¡Ep! Que no pare ni un zapato, que la música no para y ya sabéis, pasen los años que pasen, hay que seguir bailando.

sábado, 21 de mayo de 2011

Días de Revolución

Días de revolución.
De pasión.
De ilusión.
De sentimientos inexplicables.
De comprensión multitudinaria,
pero de soledad entre multitudes.
Y entre la inmensidad del cambio
que se aviene irreversiblemente,
dos pensamientos, siempre.
Dos ausencias, dos dolores
incapaces, una vez más,
de caber entre pecho y corazón.
Uno por ti, papa, luchador por excelencia.
Uno por ti, por no poder explicarte todo lo
que está pasando. Por echarte tanto de menos,
tantas veces. Por no entender muchas cosas,
por sentirte tan cerca, tan dentro de mi.
Por oirte cada día: despaiet, impoluto, paciencia
que es la madre de todas las ciencias. Por crecer,
tan lejos y a la vez tan cerca de ti. Por saberte,
en cada paso que doy, en cada puerto, en cada camino.
Un dolor y una pena inescrutables, que se superan
andando. Y a la cabeza, más palabras:
el movimiento, Manu, se demuestra andando.
En esa plaza, faltas tu, pelón. En casa, faltas tu.
En nuestros corazones, nunca, nunca, faltarás.
Seguimos viviendo por ti. Con tu enciclopedia
de la vida: respeto, generosidad, entrega, compromiso,
determinación, aplomo, valentía. Coraje. Maestro.


A bordo. En otro rincón del corazón, sumergido entre
recuerdos infinitos, tú. Ya sabes. Bonito, me está yendo.
Silencio y canciones. Abrazos y sonrisas. Llanto y en el suelo
las piezas, aún, de un corazón destrozado.
Los pasillos llenos de luces encendidas,
habitaciones vacías, amor doloroso, olvido violento.
Sangre en las venas (¡llenitas!), y ausencia segunda,
obligada.
"Que nadie me llame covarde sin saber hasta dónde te quiero".
Y perdona, que entre sin llamar.

Entre esa inquietud abismal, los duros recuerdos.
"Tengo una noche llena de color, ríos dorados tus ojos son".

Una revolución -revuelta, tal vez- que no soy capaz de disfrutar
sin lágrimas en los ojos -del Pas a Dos y del Unicornio Azul-.
Tu, y tambien tu, faltáis en esta plaza.
En estos días de revolución.
De encuentro de multitudes.
De irreversible paso hacia al cambio.

Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Al andar, se hace camino, y al echar la vista atrás,
se ve el camino que nunca más se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar.

lunes, 2 de mayo de 2011

Bebe - Razones


Quants records i què bells. Seré vell i recordaré, encara, aquesta cançó.